El título del post de hoy no lo he puesto yo. Lo ha puesto el Fondo Monetario Internacional (FMI), que el pasado 17 de marzo realizaba una advertencia estremecedora: “en caso de no reformarse el sistema financiero habrá revuelta social”. Como en esa fecha aún no sabíamos que el sistema financiero había iniciado ya el proceso de reforma (Matas ha conseguido su fianza sin problemas, Bárcenas comienza a pagarse su abogado, Conde y Roldán no han tenido que devolver la pasta…), supongo que el FMI se refería a otras miserias económicas y sociales. Concretamente a los más de cuatro millones de parados que tenemos en España, a las 30.000 personas sin hogar, a los diez millones (20% de la población) en situación de pobreza…
Sean sinceros… ¿No echan ustedes de menos salir a la calle? Como en los viejos tiempos, digo. Estamos en primavera, se han terminado las lluvias, ha salido el sol, crecen las florecillas, han puesto las terrazas… y en España el Gobierno parece incapaz no ya de aliviar la crisis, sino simplemente de no transmitir incompetencia. Y la oposición se desangra, corroída por la corrupción. Y el franquismo revive para crucificar a un juez ante la pasividad general. Y aprovechando el desconcierto, los bancos vuelven a ganar dinero a espuertas. En serio, ¿no sienten ustedes la llamada de las calles?
Ya sé lo que les pasa: que han visto las cargas de la policía en el Cabanyal y se han ido por la pata abajo. Las imágenes les recuerdan los momentos de esplendor de la dictadura, cuando los grises repartían estopa en cuanto veían a más de tres personas reunidas. Intolerable. Lo del Cabanyal y la agresión policial. Pero ya saben, lo vintage es cool: vuelve la España negra. La miseria social, la violencia policial, el franquismo, la corrupción… ¿De verdad no les apetece salir a las calles?
Deberíamos preguntarnos si los políticos no han perdido el control de la situación. Tiene mucha razón Javier Moreno, director de El País, cuando escribe que “la trama Gürtel prueba que el proyecto de la derecha, de no mediar rectificación, embrutece la vida política”. Pero Moreno debería saber que los políticos jamás rectifican. Recuerden a Fraga y el franquismo, a Aznar y la guerra de Irak o a González y los GAL. González perdió el honor, la credibilidad, las elecciones y, sin embargo, aún sonríe desde su puesto como flamante Presidente del Consejo de Participación de Doñana.
En serio, ¿no tienen ustedes intención de salir a la calle? Recuerden que el filósofo francés Denis Diderot nos advirtió que “una revolución que se retrasa un día quizás no se haga jamás”. Mañana puede ser tarde. Revuelta social ¡ya!
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